Diario de una escritora intempestiva

5. abr., 2019

 

¡Mui buenes! 

El mio llibru Cuentos de ser y de tar yá cumplió dos añinos, y ye la mio idea dir lliberando per equí los relatos pa que puedan llegar a más xente. Tanto na encuesta que punxi en Facebook como na de Twitter, onde preguntaba quien pasare per ehí si prefería lleer un cuentu realista o de fantasía, triunfó'l realismu. Pero nun vos esmolecer a non muncho tardar publicaré dalgún otru cuentu de fantasía. 

Na encuesta de Twitter, que daba opción a tres posibles rempuestes, el resultáu foi a favor del relatu históricu, asina que por fin me decidí a publicar el relatu "Abril, xunetu". Esti relatu resultó ganador del concursu de cuentos de Cangas del Narcea, depués de nun rascar nada n'otros previos; pero creo qu'en xeneral ye ún de los cuentos que más-y prestó a quien lleó'l llibru.  A mi préstame tamién recuperalu porque agora ando lleendo 42.553. Depués de Buchenwald, y lleéndolu pienso que si lo lleera Vicente García Riestra nun diba atopar gran cosa que nun dixera cola so esperiencia. 

Esti relatu ta basáu en fechos reales, na historia que me contó un señor que conocí nel Centru d'Interpretación e Investigacion de la Memoria de la España Republicana, en Borredon (Francia), un sitiu al que tengo que volver y sobre'l que tengo pendiente escribir más. Esti señor, d'apellíu Klebinder, nun tenía relación col exiliu español pero participaba nel eventu (la inauguración del Centru, un 14 d'abril) en solidaridá con ellos, pues él yera d'una asociación de víctimes d'Auschwich a cuenta de los padres. Principalemente esti relatu ye una versión lliteraturizada de la historia d'ellos.  Munchos detalles qu'arrodien el testu proceden de les histories que-yos escuché a refuxaos republicanos y les sos families. 

Los retos a la hora d'escribilu fueron: 

  • Cómo salvar los espacios temporales ente los fechos conocidos ensin meteme en munchos xardinos históricos y ensin allargar la historia más de la cuenta. Bien se sabe qu'en cuestiones d'escritura, y más nel mio casu, lo terminao ye meyor que lo perfecto. Tenía que ser una historia que pudiere entamar y terminar en cuestión de pocos díes. Al final, foi la estructura epistolar la que me dio la clave pa ello. 
  • Non resultar kitsch, melodramática nin caer en llugares comunes, teniendo en cuenta que'l camín del holocaustu ta abondo triáu na lliteratura y el cine, d'Anna Frank a La lista de Schlinder. 
  • Atopar un títulu  que nun fuera cursi nivel "Amar en tiempos revueltos". Esto resolviómelo un poco tamién la estructura epistolar, y nun ye nada más qu'un guiñu a les veces que visité Borredon: una en xunetu de 2012 y otra n'abril del añu siguiente. 

Munches gracies a la xente que participó na encuesta, ensin más, déxovos l'enllaz onde podéis descargar el cuentu en pdf, epub (pa quien tenga ebook) y mobi (pa quien tenga kindle).  Y depués de que lu lleas... ¿qué tal si me dexes un comentarín diciendo qué te paeció? ¿Nun sabes que la xente qu'escribimos nos alimentamos de los mimos de los llectores? (Claro, ho, por eso nos paguen tan poco...)

Pincha equí pa descargar el cuentu

 

5. mar., 2019

 

En castellano: 

El reloj de la cocina / siguió marcando las horas / tampoco se paró el contador/ aunque tú te fueras/ creció el niño de los vecinos/ se murió el perro/ hubo quien cambió/ de novio de pelo de vida/ o compró ropa/ otros no: / tampoco cambia el eucalipto ni el árbol seco. / Aquel mundo siguió andando / sin permiso ni disculpas/  igual que tú, / entonces. / Ya has tardado en darte cuenta: / no podrás volver a casa/ como mucho, salirle al paso/  a lo largo del camino.

En inglés: 

The clock on your kitchen's wall /went on telling the time/ the meter box didn’t stop either / just because you left / the neighbours’ boy grew up/ their dog died/ some people got / new boyfriends new haircuts new lives/ or bought new clothes/ other didn’t: /neither do eucalyptuses or dead trees get new leaves. / That world kept on moving / without your permission, without apologies / just like you, /then. / It’s high time you realized: / you can never go back home/ at most, you can waylay it / further along the way/. 

 

Este poema nació de una improvisación junto al músico Helios Ruiz León en diciembre de 2014, durante una actuación suya en el local social de la asociación Fábrica Mieres, en la que yo participaba. Helios preguntó si alguien quería colaborar con él en el escenario (por llamarlo así, porque en realidad no había) y yo, que ya llevaba algún tiempo con este tema en la cabeza, me decidí a coger un papel y un boli y garabatear lo que fue el germen de este texto.  Porque es un tema fundamental para mí, y pienso que para muchos asturianos de mi generación, dadas las circunstancias: la ausencia –o presencia intermitente- , la vida que sigue fuera de tu casa y tu lugar y la vida que cada persona lleva aquí y allí, y sus puntos de encuentro y desencuentro. Porque la mía es una generación dislocada, donde las amistades y los lazos familiares tienen que sobrevivir a cientos o miles de kilómetros y curiosamente, quien marcha muchas veces identifica la casa / el lugar de origen como un cronotopo inmutable, una de esas bolas de cristal con un paisaje nevado que solo cambia cuando alguien (ellos) la menean (al ir por allí en vacaciones). Yo he tenido la experiencia de ver gente que, cuando volvía a casa en Navidad o en verano, volvía a la adolescencia; gente que tenía 40 años en Madrid y 18 en Asturies, por la forma de actuar, de divertirse, por las expectativas que tenían sobre los demás. Porque muchas veces la gente que se marcha piensa que sólo ellos cambian, sólo ellos evolucionan y quien se queda (yo fui de las que se quedaron) sigue haciendo lo mismo, en los mismos sitios, pero… No.

Este poema está publicado (junto con otros dos más míos que seguramente terminarán aquí también) en el volumen Degeneración Salvaje. Esta antología la autopublicamos un grupo de autores y autoras, en su mayoría de Asturies (junto con figuras de las que tienen miles de seguidores, como Escandar Algeet o Pablo Benavente), gracias a la iniciativa de Alberto Claver.  Si a alguien le interesa, creo que aún se puede encontrar en librerías como La Llocura de Mieres, o el centro social Sestaferia de Xixón.

24. feb., 2019

Tengo Netflix desde hace un par de meses y creo que debo pasar por una usuaria de las más “ligeras” (valga el calco lingüístico del inglés), no por voluntad propia, sino por la precaria conexión que tengo entre semana. Así que no es por eso por lo que no escribo más: de hecho, lo que he visto en dos semanas va a servirme como pretexto (nunca mejor dicho) para esta entrada.

 

En este intervalo que decía me ha dado tiempo a ver dos series enteras: The Good Place (3 temporadas) y Russian Doll (1 temporada). Dos series que se me han hecho deliciosas por varias razones: una, que son de episodios de veintitantos minutos, con lo cual puedes empalmar tres casi sin empezar a sentirte culpable y dos, son series protagonizadas por personajes femeninos con los que a una servidora le gustaría irse a tomar cañas de tranquis (que ya sabemos todas cómo acaba eso).

Esto que comento no es moco de pavo cuando una tiene 36 años y se ha pasado toda la vida viendo series y películas que no pasaban el test de Bedchel ni por el forro (salvándose honrosamente de esto Las chicas de oro). Lo máximo que podías esperar en la TV era un secundario gracioso que le pusiera las pilas de vez en cuando al prota (tipo la asistenta de Dos hombres y medio, que para mí es una serie misógina como pocas)  o una pareja que no fuera la mujer-madre del prota rollo Marge Simpson, Claire Dunphy, etc.

 

MOMENTO CONFESIONAL: si bien yo he tenido una infancia marcada por la lectura, la tele no se quedaba atrás. Y no os podéis imaginar cuántas horas de ella dedicaría a imaginarme personaje de las series que veía, sobre todo de  El Zorro (la versión noventera en la que salía un Juan Diego Botto adolescente que estimulaba mi imaginación púber mucho más que todo lo que un teenager de hoy pueda ver en su móvil).

 

Es por esto que me quedé muy gratamente sorprendida con Orange is the New Black y su extenso catálogo de personajes femeninos de edades, cuerpos y vivencias tan diferentes como los que se pueden encontrar en la calle. Pero ¿tiene que situarse la acción en un ambiente tan inequívocamente femenino como es una cárcel de mujeres para poder poner a una protagonista en el centro? Además en el caso de OITNB no hay una sola protagonista: aunque en la primera temporada lo sea Piper, en el resto de ellas el foco –muy acertadamente en mi opinión- se diluye y va moviéndose por toda la demografía de Litchfield.

 

En estas otras dos series, el planteamiento es radicalmente distinto en el tono. The Good Place es una comedia con una chispa de filosofía; Russian Doll, una historia de fantasía-ciencia-ficción con un toque oscuro, también bordeando con los terrenos lógica y la informática: a mí me gusta definirla como un Stranger Things para personas adultas. Pero en ambos casos las protagonistas son mujeres, y mujeres bastante alejadas del prototipo patriarcal, sobre todo en el segundo caso. Y esto no es de extrañar si tenemos en cuenta que en Russian Doll, las creadoras son también mujeres, entre ellas la propia Natasha Lyonne, que continúa en el personaje de Nadia bastantes rasgos de su anterior alter ego Nicky Nichols en OITNB. Porque, por suerte, las mujeres están llegando a los puestos de decisión y está claro que no lo hacen para seguir haciendo series en las que la mayoría no se reconoce.

 

(Otro aspecto a recalcar en ambas series es la notable diversidad étnica y sexual de reparto y personajes -en roles más o menos estereotípicos- pero esa es otra historia y, como decía Michael Ende, debe ser contada en otra ocasión).

 

Pero ¿qué más tienen en común The Good Place y Russian Doll?  Pues casualmente que ambas tienen lugar en mundos paralelos, escenarios especulativos alternativos a la realidad cotidiana, en ese fértil terreno sobre el que todas las personas, creo, alguna vez han pensado, que es la vida después de la muerte y la posibilidad de cambiar el curso de nuestras vidas. Esto convierte a nuestras protas en heroínas más o menos “byronianas”, si es que ese término se puede aplicar a mujeres, de una aventura más allá de los parámetros del mundo real.

 

La pregunta es: ¿una serie mainstream protagonizada por una mujer normal en España, tipo Happy Valley, pa cuando? No me vale Servir y proteger, por mucho que tenga puntos positivos, porque por su horario de emisión y su formato está marcadamente orientada al público muy marcado en cuanto a edad y género. ¿Saldremos de una vez por todas del bucle “no ponemos mujeres en el centro porque no lo vería la gente – el público no tiene ningún referente de protagonista femenina porque apenas los ha habido?

3. feb., 2019

Esta última selmana vieno a producise una pequeña truena nun culete de sidra -por buscar un equivalente astur al storm in a teacup inglés- cola publicación del últimu númberu de la revista Brixel y, más en concreto, coles sos critiques lliteraries aceraes nel planu llingüísticu. Digo tormenta nun culete porque al final la cantidá de xente que s'entera y a la que-y afecta ye la que ye, pero a la que-y afecta, afecta-y muncho (como tolo relacionao cola lliteratura asturiana) 

Afinando más, foi la sección de narrativa la que más palos llevó, al puntu de yo lleeles con un aquél d’incomodidá pola zuna que s’aldovinaba en dalgún casu. Nelles, los autores reparaben casi más no llingüístico que no lliterario, poniendo’l deu na llaga sobre les carencies  de los autores polo que fai al sistema asturianu

La falta de crítica ye una quexa repitida mil y una veces n’otros tantos foros, ente ellos la xunta d’escritores del añu pasáu, sicasí, ta visto que ye mui difícil tirar la primer piedra. Ta fácil d’entender: per un llau casi tol mundu (refiérome a quien ta en disposición de publicar una crítica) tien rellaciones personales con autores o editoriales, y per otru yá tenemos un mercáu pequeñu por demás como pa andar quitándo-y a la xente les ganes de lleer. Yo, por casu, tampoco nun lo faigo: el mio espaciu La Cla Invisible nun dexa de ser un formatu amable onde, más que criticar o reseñar, recomiendo, y namás lo faigo con obres que (según el mio criteriu personal) recomendaría en confianza na vida real. Asina lo plantee dende’l principiu, dau que’l fin yera promocionar pal públicu xeneral una lliteratura que tien una situación tan anormal como que nun tien marketing nengún. Asina les coses, paezme que lo que menos necesita una obra publicada ye mala prensa (nun ye verdá eso de que nenguna publicidá ye malo).  Estes critiques, en dalgún casu, son mala prensa, porque tan feches a lo fosco, con poca elegancia. Nel llibru de formación pa escritores Bird by Bird, d’Anne Lammot, l’autora diznos que tenemos qu’esperar que se fale de los nuestros llibros como de los nuestros fíos, y nun dexar que naide s’ensañe o los trate ensin respetu. Asina pues, si vamos a una reunión de pas y mas y nos dicen que’l nuestru neñu ye tontu  o malu, tenemos derechu a enfadanos; si nos dicen que nun cumple les normes de la escuela, habrá que ver cómo atacamos l’asuntu.

Los autores de les crítiques de Brixel sáquennos los colores colos usos llingüísticos (a mi tamién me criticó Alberto Suárez y anque en conxuntu la crítica foi bona tamién me sacó’l tema de los pronomes) y eso me paez que, si va facer que los autores nos preocupemos más a la hora de la corrección y la edición, bona cosa ye. Sicasí, paezme que nun ye cosa que tenga que facer la crítica, col llibru yá impresu y nes llibreríes. Valga un exemplu ranciu: igual que cuando antes una adolescente diba al institutu con una ropa que se veía inapropiada la xente pensaba “pero esta guah.a ¿nun tien en casa quien-y diga qu’estes nun son maneres de vistise?”. Pues si una persona nun tien el criteriu pa saber si daqué ta bien o mal, ehí tien que tar otra con más conocimientu pa llama-y l’atención y llegáu el casu correxila o nun-y publicar la obra. Porque les editoriales tamién son “padres de la criatura” y bien sé que sí, que n’Asturies son microempreses heroiques, que les persones tan a tope de trabayu y  que nun dan pa más nada pero… ye que tien que ser asina. Depués d’impreso, da muncha rabia sacar al mercáu coses que nun tan a l’altor.  Tamién ye verdá que los y les autores tenemos el deber moral de mirar los nuestros escritos con lupa y, pa bien ser, buscar un llector cero. Esto ye:  daquién que nun tenga miéu a tiranos de les oreyes, anque yo suelo aplicar la frase de Neil Gaiman: “Cuando daquién te diz que dalgo nun funciona, suelen tener razón. Cuando te dicen lo que ye, suelen equivocase”.

Per otru llau, tamién ye cosa que fai rescamplar la nuestra situación d’anormalidá cómo nos “resquemen” aspectos llingüísticos d’otres persones cuando nun coinciden colos nuestros ideales de llingua, tengamos razón o non. Na mio esperiencia como correctora tengo visto que hai quien lleva mui mal que-y corrixan (quien por desalcuerdu cola normativa académica, quien por tolo contrario, querencia polos hiperasturianismos más propios de los años ochenta); y como escritora tampoco ye platu de gustu y reconozo que tiendo a zarrar files alredor de les mios escoyetes (si les considero defendibles). Cuento qu’en castellán tampoco sienta bien que te señalen la to forma d’espresate como incorrecta, pero duldo que la xente anecie en que se publique tal cual (y que les editoriales lo permitan).

Conclusión: Esti fechu concretu ta bien p’abrir el debate, cosa que siempre ye positiva. Pero insisto nuna cosa: equí la crítica ta asumiendo un papel que nun-y toca.

BONUS PA FRIQUILLINGÜISTES

Esti enfotu de los autores de les critiques na pureza de la llingua y la contaminación pol castellán fízome alcordame d’una polémica que se da dacuando (históricamente) na llingua inglesa, que ye el re-anglosaxonizalu y llibralu de la influencia francesa y llatina. Les palabres d’esti orixe yeren, p’autores como George Orwell, un signu de pedantería y de falta d’autenticidá no que se diba dicir. Nesti sentíu, traduzo equí un articulín de la siempre apasionante y enllena de datos frikis Encyclopedia of the English Language de David Crystal.

SAXONMANIA

Munchos escritores –ente ellos, Charles Dickens, Thomas Hardy, Gerard Manley Hopkins, y George Orwell- tiénense enfotao na supuesta “pureza” del vocabulariu anglosaxón, pero esti enfotu nunca foi tan grande como nel sieglu XIX, nel que formó parte del movimientu románticu inglés.  Nel casu del poeta de Dorsetshire, William Barnes (1801-1886),  la preocupación dio n’obsesión.

Barnes dexó la escuela a los quince, y depués estudió Llingües y Cultures Clásiques de forma particular, colo que desarrolló fascinación pola filoloxía. Puso una escuela, y al llegar a los cuarenta fízose párrocu rural. Polo que más se lu conoz ye polos varios llibros de poemes qu’escribió nel dialectu de Dorset, pero otros escritos d’él incluyen una introducción al anglosaxón, An Outline of English Speech-Craft (1878), títulu que reflexa bien la so historia.

La idea de Barnes yera promover un inglés purificado de préstamos ayenos (o seya, non-xermánicos). En concretu paecía-y que quitar les palabres franceses, llatines y griegues diba facer la llingua más accesible y entendible. Esto tendría tamién un beneficiu psicolóxicu, el que los ingleses diben reafirmase na so identidá d’orixe xermánico

Lo que fizo que la so visión fuere tan distinta foi la creatividá que-y echó. Non solo usó los lexemes anglosaxones que sobrevivíen en vez d los estranxeros, sinon que nun duldo en resucitar anglosaxonismos muertos y enterraos, o en crear lexemes nuevos con raíces anglosaxones. Asina, resucitó del inglés antiguo inwit por conscience (consciencia), y acuñó formes como birdlore por ornithology (ornitoloxía) y matewording  por synonym (sinónimu). Los lexicógrafos contemporáneos, sicasí, ficiéron-y pocu casu. Un númberu mui pequeñu d’estos inventos llegó a pasar al Oxford English Dictionry (como speech-craft por grammar y starlore for astrology), pero los más d’ellos ignoráronse y seguramente namás s’atopen nes páxines de llibros como esti.

Equí van más dellos más, que nun traduzo por ser mui tresparentes pa quien entiende una llingua romance (quitando ún) :

booklore – literature

breaksome- fragile

folkdom- democracy

forewit – prudence

gleeman- musician

hearsomeness – obedience

loreless – ignorant

outgate – exit

soothfastness- veracity

water-giver- reservoir (embalse)

yeartide- anniversary

16. ene., 2019

Conocí por primer vez a Gabriel Aresti por aciu d'un llibru de 2º de BUP de los de Lázaro Carreter onde, sorprendentemente, había un capítulu dedicáu a les lliteratures nes otres llingües del estáu. Taba colocáu, non tan sorprendentemente, a lo cabero del llibru, colo cual cabe esperar que'l númberu de veces que se dio esi capítulu nun aula d'institutu tiende a cero, sobre too teniendo en cuenta el pocu amor que-y a les llingües que nun son l'español aquellos que paradóxicamente se llamen filólogos. El topame yo con aquellos poemes debióse sobre too a la mio curiosidá pola lliteratura (nin siquier yera el llibru que yo di, sinón que debía ser del mio hermanu o d'un primu mayor). Encantáronme d'esti poeta l'humor y la dignidá que teníen les palabres:  Según Google Maps, güei hai una cai Gabriel Aresti en Bilbo, otra en Donosti y otra en Leioa. Pa que veáis el casu que se-yos fai a los poemes. 

Por si vos lo táis preguntando, de l'asturianu nun traía muestra nenguna, pero sí dicía que se taba trabayando por salir de la "llinia aldeaniega" (sic), palabres camiento que sacaes del llibru de García Arias. 

 

METONIMIES

 

Nun quisiera yo

que-y punxeren el mio nome a una cai de Mieres,

más que nada

porque en Mieres casi naide (yo tampoco)

sabe’l nome

de les cais

y pasaría a ser nomada

sistemática y metonímicamente

pol nome de dalgún bar turbiu

que nella esista o esistiere

según la edá d’el o la falante;

quedando namás el míu  pa les cartes del bancu,

multes y quexes sobre’l desbroce o l’estáu

les baldoses.

Con permisu de Will, Jorge, Emily y Xaime:

nun sé si tará too dicho yá

sobre’l tema de la inmortalidá lliteraria,

lo que sí me prestaba,

que’l mio nome fuere pa ¿?

lo que pa mi foi

el de Gabriel Aresti.

 

P.D. ¿Dalguién sabe cómo se llama la cai del Entrecopas?